¿Llenas un estadio de Stretch Film al año sin darte cuenta? En operaciones de alto volumen, el desperdicio de película puede pasar inadvertido porque se analiza rollo por rollo o mes a mes. Sin embargo, cuando el consumo se multiplica por miles de tarimas, el impacto acumulado se convierte en toneladas de plástico y costos que afectan directamente la rentabilidad.
El problema no siempre es cuánto producto se embala, sino cuánto material se utiliza para estabilizar cada carga. Medir los gramos aplicados por tarima permite detectar si el proceso está realmente optimizado o si la empresa está pagando por película que no aporta mayor seguridad.
El costo oculto del consumo de stretch film
Consideremos una operación que emplaya 30,000 tarimas al mes. Con un stretch film calibre 80 y un consumo promedio de 746 gramos por tarima, la empresa utilizaría aproximadamente 22.38 toneladas de plástico mensuales.
Una cancha profesional de fútbol mide alrededor de 105 metros de largo por 68 metros de ancho, es decir, más de 7,000 metros cuadrados. Al llevar el consumo a escala anual, el volumen de película utilizado podría ser suficiente para cubrir por completo la superficie de esa cancha.
Este exceso no suele detectarse porque se distribuye entre miles de aplicaciones. Sus principales causas pueden incluir:
- Uso de un calibre mayor al necesario.
- Demasiadas vueltas de película por tarima.
- Tensión o preestiro incorrectos.
- Variaciones entre operadores y turnos.
- Falta de una receta de emplayado estandarizada.
- Selección del material basada únicamente en el precio del rollo.
El indicador correcto no es cuántos rollos se compran, sino cuánto cuesta asegurar cada tarima con el nivel de estabilidad requerido.

Menos material con mayor rendimiento por aplicación
Cambiar a un stretch film de alto rendimiento puede transformar el consumo sin comprometer la estabilidad de la carga. En el escenario analizado, PlayoFlex Zeus reduce la aplicación de 746 a 323 gramos por tarima, lo que representa una disminución superior al 50%.
Esta reducción es posible gracias a su estructura de nanocapas, diseñada para ofrecer:
- Mayor resistencia con un menor calibre.
- Mejor distribución de la tensión.
- Mayor rendimiento por cada vuelta aplicada.
- Menor consumo de plástico por carga.
- Aplicaciones más consistentes y controladas.
La diferencia no consiste únicamente en colocar menos película. El objetivo es alcanzar la fuerza de contención necesaria con una solución que aproveche mejor cada gramo aplicado.
En una operación industrial, reducir material sin validar el desempeño puede generar desplazamientos, deformaciones o daños durante el transporte. Por eso, cualquier cambio debe considerar el peso, la altura, la geometría y el comportamiento dinámico de la carga.

El ahorro debe medirse por tarima
El impacto también es financiero. En el ejemplo presentado, la operación con calibre 80 representa un gasto mensual de $783,300, mientras que con PlayoFlex Zeus el costo disminuye a $629,700.
La diferencia equivale aproximadamente a:
- $153,600 de ahorro mensual.
- Más de $1.8 millones de ahorro anual.
- Menor volumen de residuos plásticos.
- Mayor control sobre el costo de embalaje.
- Mejor aprovechamiento de cada kilogramo de película.
Estos resultados demuestran por qué comparar únicamente el precio por rollo o kilogramo puede conducir a una decisión equivocada. Una película con mayor rendimiento puede tener un precio diferente, pero ofrecer un costo final por tarima considerablemente menor.
Optimiza tu proceso de emplayado con Tariplayo
En Tariplayo analizamos el consumo actual, los gramos aplicados por carga, el rendimiento del stretch film y la estabilidad obtenida. Con esta información, desarrollamos una propuesta enfocada en reducir material, estandarizar la aplicación y mejorar el costo por tarima.
No se trata solamente de cambiar de rollo. Se trata de controlar cuánto material utiliza tu operación y cuánto valor genera cada aplicación.
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